El virus respiratorio sincitial (VRS) hay que abordarlo como un verdadero problema de salud pública; de hecho, "cada año hay una epidemia de VRS en invierno que colapsa nuestros centros sanitarios, tanto en Atención Primaria como en urgencias y hospitales". Y es que la infección por VRS afecta prácticamente a todos los menores en los primeros dos años de vida, niños sanos de los que entre un 1 y un 2% precisan hospitalización, con un porcentaje de entre el 7 y el 10% que necesita ingreso en unidades de cuidados intensivos.
La advertencia y los datos los aporta la doctora Cristina Calvo, jefa de Sección de Pediatría e Infecciosas del Hospital Universitario La Paz y presidenta de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP), quien recuerda que los más afectados son los menores de seis meses. Lo cierto es que "cada invierno, en las epidemias de VRS, nuestros servicios de urgencias se ven absolutamente desbordados, nuestras plantas de Pediatría se llenan de lactantes hospitalizados con dificultad respiratoria y bronquiolitis y las unidades de cuidados intensivos no tienen ni una cama disponible.
Aunque no hay demasiados datos, la doctora Calvo recuerda que un estudio epidemiológico retrospectivo de las hospitalizaciones de niños de menos de un año en centros del Sistema Nacional de Salud español (centrado entre 2004 y 2012) analizó 1.328.563 altas hospitalarias de las cuales 122.832 (9,2%) correspondieron a bronquiolitis agudas. De este total, 63.990 (52,1%) fueron bronquiolitis causadas por VRS.
"En cuanto al impacto económico, es enorme. Solo una temporada epidemiológica en un invierno supone más de cuatro millones de euros en costes de hospitalización en Valencia, según un estudio de hace unos años", apunta. En estas cifras no se incluyen los costes de atender a los casos menos graves que no necesitan hospitalización, como tampoco los costes indirectos en términos de días de trabajo perdidos o de calidad de vida de las familias.
La epidemia clásica ocurre entre noviembre y marzo, aunque en 2020 la COVID la hizo desaparecer y en algunas provincias como Madrid "tuvimos un brote epidémico de VRS en verano, algo nunca visto anteriormente". Y con la preocupación de que los niños pequeños que tienen infecciones graves por VRS, sobre todo aquellos que requieren hospitalización, "son más propensos después a padecer episodios de broncoespasmos de repetición y asma hasta la edad adulta". "Estos niños a menudo tienen una infancia plagada de visitas a los centros médicos e incluso con hospitalizaciones por este motivo", explica la doctora Calvo.
Frente a ello, considera que la atención médica que se presta en España "es adecuada", ya que "es una patología muy frecuente y los pediatras están muy acostumbrados a tratarla con las herramientas que tenemos, que son muy pocas". En este sentido, subraya que "hoy por hoy solo disponemos de oxígeno administrado de diferentes maneras, según la gravedad, y medidas de soporte y de hidratación".
Por ello, recalca que "es importante reconocer la enfermedad, diagnosticarla bien y no emplear antibióticos que son innecesarios". Junto a ello, "las autoridades sanitarias tienen que estar prestas a ayudar cada año en las epidemias y poner los medios para que los niños puedan estar bien atendidos y se disponga de suficientes camas de hospitalización y de cuidados intensivos, que hay que aumentar cada año con la previsión suficiente", además de "reforzar las plantillas médicas y de enfermería para atender a todos estos lactantes".
La doctora Calvo admite que "es difícil combatir el VRS", ya que se transmite por vía respiratoria y a través de las superficies, donde perdura varias horas. Esto hace que la mejor protección sean las medidas de higiene y distancia social, y por ello el uso de mascarillas impuesto para combatir el coronavirus "probablemente ha contribuido de manera importante a la disminución de los brotes de VRS o de gripe que hemos vivido durante la pandemia. Pero no olvidemos que los lactantes no llevan mascarilla y son muy vulnerables al contagio de infecciones respiratorias de sus hermanos o de los adultos convivientes".
A nivel profesional, considera que "los pediatras están bien formados para atender la infección VRS, en general creo que se hace bastante bien en nuestro país". Eso sí, advierte de que "necesitamos dimensionar bien el problema, ya que en España no hay muchos estudios epidemiológicos que midan la verdadera importancia que tiene", por ejemplo, solo se hace diagnóstico con test en los hospitales y en los niños que van a ingresar "y eso hace que no sepamos realmente cuántos niños afectados hay cada año". Entre otras cuestiones, considera que "el transporte sanitario debe mejorar indudablemente" (muchos pequeños con este problema tienen que ser transferidos de unos centros a otros de mayor nivel) y "sería muy interesante disponer de unidades especiales creadas en la temporada epidémica para estos niños".
En cuanto a las perspectivas de futuro, resalta que se esperan nuevas herramientas terapéuticas y preventivas. "Hoy por hoy solo disponemos de la profilaxis con palivizumab, un anticuerpo monoclonal efectivo, pero que, por su elevado precio, solo se administra a niños de riesgo, prematuros y cardiópatas fundamentalmente", explica la doctora Calvo. Frente a ello, "en pocos años vamos a disponer de otro anticuerpo monoclonal más eficaz, y más barato que podrá llegar a todos los lactantes en los primeros meses de vida, como si fuera una vacuna".
Junto a ello, "también vamos a disponer de vacunas, fundamentalmente maternales, como la de la tosferina o la gripe, que administradas a la madre gestante van a proteger al bebé en sus primeros meses, que son los de mayor riesgo". A esto se suma que también están en desarrollo antivirales orales "que son muy prometedores", por lo que considera que, "afortunadamente, el horizonte es esperanzador".
¿Quieres recibir Producto Novalac
para evaluación profesional?