El cólico del lactante se engloba dentro de los trastornos funcionales gastrointestinales de los lactantes.
Los trastornos funcionales gastrointestinales son un conjunto de síntomas dependientes de la edad, en los que no se puede demostrar organicidad, es decir en ausencia de alteraciones bioquímicas y estructurales conocidas.
Estos trastornos digestivos, son muy frecuentes y suelen ser un motivo de visita habitual en la consulta de Pediatría. Su evolución va a depender de la maduración anatómica y funcional digestiva pero también en ocasiones del neurodesarrollo y el entorno afectivo-emocional del bebé.
Los trastornos funcionales digestivos se definen en función de los síntomas que los caracterizan, ya que no existen marcadores biológicos ni pruebas diagnósticas que nos los confirmen. Por todo ello, los expertos acordaron unos criterios clínicos para poder establecer los diferentes diagnósticos. Estos criterios se conocen como Criterios pediátricos Roma IV. En el caso de la infancia se dividen en dos tramos de edad: menores de 4 años y niños de 4 a 18 años.
Los trastornos funcionales digestivos incluidos en los Criterios Roma IV para menores de 4 años son:
El cólico del lactante es un trastorno conductual de los bebés de uno a cuatro meses, en los que presenta un llanto prolongado, a menudo inconsolable, de predominio vespertino y sin una causa aparente que lo provoque. El cólico suele “respetar” los primeros días de vida para tener un pico entorno a las 4-6 semanas de vida y tender a mejorar a partir de las 10-12 semanas.
Por lo demás, el lactante con cólicos es un lactante que se desarrolla normalmente y que no tiene síntomas fuera del periodo del llanto.
Aunque se atribuye con frecuencia a la presencia de dolor abdominal, por los signos asociados como enrojecimiento, flexión de las extremidades o aumento de gases, no existen pruebas de que sea así, entendiéndose como un cuadro multifactorial y de etiología desconocida. Por su elevada prevalencia, podríamos considerar que es una “variante de la normalidad” en el desarrollo de los lactantes pequeños.
La valoración del cólico del lactante es en gran manera subjetiva e influye de forma muy importante la percepción de los padres y su vivencia de este, así como los mecanismos que establecen para el manejo como el masaje o los movimientos rítmicos. También sus experiencias previas o las expectativas entorno a la crianza de sus hijos.
Como la resolución espontánea es la norma con el paso de las semanas, el abordaje va dirigido a lograr el confort del lactante en los momentos de llanto y en tratar de acompañar y tranquilizar a los padres durante el tiempo en el que los cólicos están presentes.
Criterios diagnósticos Roma IV del cólico del lactante:
La valoración del llanto del lactante tiene un carácter subjetivo que no debemos infravalorar. Ante una sintomatología compatible con cólico debemos descartar la presencia de otros síntomas que nos puedan alertar de una posible alergia a proteínas de leche de vaca (APLV). Como, por ejemplo:
Cuando exista sospecha de que puede haber una APLV, estaría indicado realizar una prueba diagnóstica, excluyendo durante 2 semanas las proteínas de leche de vaca de la alimentación del bebé: mediante una dieta exenta en leche y derivados lácteos en la madre en el caso de estar amamantado y con una fórmula extensamente hidrolizada en el caso de lactantes alimentados con lactancia artificial.
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