"Uno de los elementos diferenciales para mejorar la investigación pediátrica es la participación activa del niño en todas las decisiones y procesos, hasta en el propio diseño de los ensayos clínicos". La afirmación la realiza de manera rotunda el doctor Federico Martinón, coordinador y jefe de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago, que incide en que esta cuestión se ha incluido como una de las fundamentales en la reciente guía elaborada para potenciar la implicación de los pacientes pediátricos y reforzar así la investigación en este campo.
El doctor Martinón, que ha participado en la elaboración de este documento en su calidad de coordinador de la Red Española de Ensayos Clínicos Pediátricos (RECLIP), reitera que "es fundamental que el niño pueda tomar decisiones y participar" hasta en cuestiones como el contenido y diseño del consentimiento informado y la elaboración de los materiales informativos. "Esta implicación del paciente pediátrico es cada día más importante en todas las facetas", apostilla.
"Cuando tienen capacidad de decisión, los niños son los primeros que se implican a la hora de participar en los ensayos y los propios padres entienden la importancia, la necesidad y la oportunidad que esto supone, lo que facilita que participen". Factores como el tipo de enfermedad al que va dirigido y las exigencias del ensayo clínico tienen su impacto en la decisión, pero la familia "no suele ser una barrera fundamental" y el profesional debe responder "informando de forma honesta y transparente, poniendo los pros y los contras que pueda tener esa participación". "La verdad es que a la gente le sorprendería ver y conocer el grado de compromiso que en general tiene la población", destaca en este sentido.
Investigador principal del Grupo de Genética, Vacunas, Infecciones y Pediatría (GENVIP), el doctor Martinón considera que para potenciar la investigación pediátrica "hace falta legislación, regulación e inversión, y esta última proviene fundamentalmente de Farmaindustria, que son los promotores de la gran mayoría de los fármacos pediátricos". Y, por supuesto, se necesitan investigadores, y en este terreno explica que "la Pediatría tiene un compromiso muy importante con la investigación, pero el sistema no tiene un compromiso muy importante con la investigación clínica en general, no solo en Pediatría".
En este sentido, aboga por "proteger a una especie que hoy es rara como es el investigador clínico, en este caso el pediatra investigador, que es esencial porque necesitas clínicos que hagan investigación que detecte los problemas en la práctica clínica y proporcione soluciones a través de la investigación". "Esta figura en general en la medicina es compleja, porque el sistema tal y como está diseñado no la protege ni la promociona, y hace que seamos menos competitivos que otros países y que nuestra orientación sea más asistencialista, más centrada en atender a pacientes sin hacer tanta investigación".
Junto a todo lo anterior, ¿qué otros elementos son básicos para mejorar la investigación? "Hacen falta recursos y soporte económico, además de una priorización estratégica", sentido en el que lamenta que "la parte pediátrica está infrarrepresentada en el total de las prioridades y las estrategias de investigación en España y en Europa". "Cuando vemos las convocatorias públicas competitivas –prosigue– la palabra niño o Pediatría aparece con muy poca frecuencia teniendo en cuenta la importancia que los niños tienen en el global asistencial. Creo que se ha avanzado mucho, pero todavía podemos mejorar".
En este sentido, la guía elaborada por Farmaindustria, el Hospital Sant Joan de Déu, la RECLIP y la Asociación Española de Pediatría (AEP) reúne claves para "conseguir más y mejores fármacos y más rápidamente para los niños. Ha tenido un apoyo rapidísimo de más de 60 organizaciones y más que se quieren adherir, tenemos incluso el visto bueno de la Agencia Española del Medicamento". "Toda iniciativa es poca en ese sentido", apunta el doctor Martinón, que desgrana que el documento está orientado a que los menores "estén en el centro de todo el proceso de la investigación" y a "involucrar al niño y a sus familias, eso es fundamental, uno de los aspectos esenciales".
"Muchas veces el ensayo clínico abre una puerta adicional de oportunidad para manejar un paciente para el que ya no tenemos otras opciones, y eso tiene una repercusión directa muy importante en el niño que participa en ese ensayo clínico". Una cuestión que, a su juicio, es de ida y vuelta: "Participar en un ensayo clínico implica generosidad y compromiso, esa persona puede tener un beneficio mayor o menor pero también está haciéndolo por los demás, la información que obtengamos va a ser crítica para que esos fármacos se puedan utilizar luego con todas las garantías".
El objetivo ahora es aumentar la producción investigadora en Pediatría. "De todos los ensayos clínicos que se hacen con fármacos o vacunas en España solo un 15% son pediátricos, y digo solo porque son pocos teniendo en cuenta la importancia relativa de la población pediátrica... y sin niños no hay futuro", explica el doctor Martinón. Eso sí, "en los últimos cuatro o cinco años se ha duplicado y triplicado el número de ensayos clínicos en Pediatría. Tenemos todavía mucho margen de mejora, pero las cosas se están haciendo mucho mejor".
"En Pediatría sobran investigadores de alta calidad, lo que faltan son los recursos y a veces la conexión necesaria entre los diferentes investigadores para acceder a la población diana en la que se quiere hacer la investigación", una cuestión que ha mejorado con redes como RECLIP. Además, la guía elaborada "va a facilitar que otros investigadores con menos experiencia u otros centros que quieran iniciarse en la investigación puedan saber los pasos a dar para cuando se haga investigación en Pediatría se cumplan los estándares de máxima calidad y de protección del niño".
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