Los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LC-PUFAs, por su acrónimo en inglés) son lípidos que abundan en nuestro organismo, especialmente en el sistema nervioso central, y que son necesarios para el crecimiento y la maduración del cerebro y de otros tejidos como la retina.
Los PUFAS se forman a partir de ácidos grasos esenciales. Nuestro cuerpo no es capaz de producir estos ácidos grasos -por eso reciben el nombre de esenciales- de forma que deben adquirirse a través de la alimentación: en el lactante a través de la leche. En el caso de lactancia materna con la ingesta de los ácidos grasos esenciales que realiza la madre en su propia dieta y en el caso de lactancia artificial con fórmulas infantiles que contengan estos ingredientes.
Los PUFAS son unos ácidos grasos flexibles que permiten aumentar la fluidez y plasticidad de las membranas plasmáticas y las membranas de las organelas celulares, facilitando su función en la interacción de las células con las proteínas de membrana así como el funcionamiento de los canales iónicos que facilitan la comunicación celular. Asimismo, intervienen en el transporte de las proteínas liposolubles (A, D, E y K).
En la oxidación de los PUFAS se producen eicosanoides, que son unos compuestos que pueden entrar en el núcleo celular actuando sobre los genes que regulan la respuesta inflamatoria con la formación de prostaglandinas.
Los PUFAs también actúan sobre la agregación plaquetaria y evitando la acumulación de los ácidos grasos en los vasos sanguíneos.
Contamos con dos series de LC-PUFAs: la serie ω-6 y la serie ω-3. La clasificación dependerá de la posición del primer doble enlace de la cadena carbonatada a partir del extremo opuesto del ácido carboxílico, es decir en posición omega (ω).
En la serie ω-3, los LC-PUFAs más importantes son el ácido alfa-linolénico (C18:3n-3), el ácido eicosapentaenoico (EPA) (C20:5n-3) y el ácido docosahexaenoico (DHA) (C22:6n-3).
El ácido alfa-linolénico puede encontrarse en las nueces, las semillas o aceite de lino, linaza y soja y en alimentos de hoja verde.
El EPA y el DHA están presentes en el pescado azul como el atún o las sardinas, el salmón, los aceites de pescado y las algas marinas.
En la serie ω-6, los más importantes son el ácido linoleico (C18:3n-6) y el ácido araquidónico (C20:4n-6).
El ácido linoleico se encuentra en aceites vegetales como el aceite de girasol, el aceite de soja o de maíz, y en algunos frutos secos como las nueces y los piñones.
El ácido araquidónico se encuentra en la grasa de animales alimentados con semillas, y en la yema de huevo.
Los LC-PUFAs son muy importantes en el desarrollo infantil, especialmente el DHA y el ácido araquidónico, que son sustancias necesarias en el sistema nervioso central y en el tejido retiniano. La concentración de estos ácidos grasos es muy superior durante la época fetal y durante los primeros meses de vida. Por eso es tan importante que estén presentes en la alimentación de la madre y en las fórmulas infantiles. La normativa desde el año 2020, ha establecido la adición obligatoria del DHA en los preparados para lactantes y de continuación.
Los beneficios de los LC-PUFAS son múltiples e incluyen:
Publicado el 25/02/2021
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