En base a la sospecha clínica de APLV, se procede a la retirada de las proteínas de la leche de vaca de la dieta del lactante, esperando una resolución de la sintomatología, que suele producirse:
Cabe tener en cuenta que, en lactantes alimentados con lactancia materna, las proteínas de leche de vaca en la leche humana pueden seguir excretándose hasta 7-10 días después de la última ingesta materna de alimentos con proteínas de leche de vaca, de forma que la mejoría de los síntomas puede demorarse algunos días más.
Una vez resueltos los síntomas de la APLV que originaron la sospecha, la confirmación diagnóstica la obtendremos con la prueba de provocación, que se realiza entorno a las 4-6 semanas, con el objetivo de reproducir de nuevo los síntomas, que nos confirman el diagnóstico. Esta prueba de provocación puede ser realizada en el domicilio bajo supervisión médica en casos de síntomas leves como son las presentaciones clínicas de proctocolitis, reflujo gastroesofágico, cólico, estreñimiento o trastornos digestivos leves.
El tratamiento de la APLV una vez confirmada, será mantener la dieta de exclusión durante un tiempo que va a depender de la edad del lactante, el tipo de presentación clínica y la severidad de la sintomatología.
En los casos que presentan síntomas leves, la prueba de adquisición de tolerancia de las proteínas de leche de vaca puede plantearse tras 3-6 meses de dieta de exclusión. Sin embargo, en casos severos, como FPIES, probablemente el intervalo será de 12-18 meses, ya que sabemos que la tolerancia va a ser mucho más tardía que en los casos leves.
Por tanto, en lactantes con síntomas leves, que son diagnosticados durante los primeros 2-3 meses de vida, sería razonable intentar la prueba de adquisición de tolerancia entre los 6-9 meses de vida. Muchos de estos lactantes, llegarán al año de edad tolerando completamente todos los alimentos.
El hecho de probar periódicamente la tolerancia (cada 3-6 meses en la mayoría de casos) es interesante con el fin de no mantener de forma demasiado prolongada y sin ser necesario, dietas de exclusión, que siempre es necesario planificar de forma más detallada y que sin duda, afectan a la calidad de vida del lactante y de su familia.
Si se ha evidenciado a lo largo del seguimiento un mecanismo IgE mediado, los datos del prick y la IgE específica de la analítica sanguínea nos van a guiar para determinar el momento adecuado para probar la reintroducción.
Aviso importante: la leche materna es el mejor alimento para el lactante
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